Mica y Facu son pura energía. Profes de vocación —ella docente inicial, él de Educación Física— viven en movimiento y no se quedan quietos ni un segundo. Su boda en Estancia Santa Elena fue la definición de una celebración orgánica, relajada y fluida.
La ceremonia simbólica, conducida por hermanos y familiares, tuvo lugar en la pajarera, seguida de un cóctel al aire libre que terminó con baile al atardecer. En esa primera parte, los juegos fueron protagonistas: desde un Quién es quién gigante con fotos de invitados, hasta la recreación de las pruebas con las que Facu ganó el programa Un Minuto para Ganar.
Al caer la noche, la carpa se transformó en un escenario de boliche y la fiesta siguió hasta que, literalmente, el DJ apagó la computadora. Un cierre perfecto para una boda con estética boho, detalles delicados y una pista que nunca se vació.