We love NY

 

La idea de este espacio es, además de hablar sobre temas puntuales de bodas y eventos, poder charlar también un poquito sobre otras cosas que están en la periferia de estos y que además me puedan conocer un poquito más.

Este post, se lo voy a dedicar a un destino de viaje, muuuuy elegido por novios para la luna de miel, por novias para comprar vestidos, o por las quinceañeras mas jugadas para hacer las fotos de su book (o definir una fiesta temática). Sin lugar a dudas estoy hablando de una ciudad que late por sí sola, con una energía que te transforma: Nueva York.

Mejor ni entro en detalles sobre que es mi segundo lugar en el mundo (después de Buenos Aires, por supuesto) y que volveré y volveré cada vez que la vida me lo permita.

Aunque ahora no es la mejor época para viajar a Nueva York (muchooo calor a mi gusto) no quería dejar pasar este post de mi última visita para contarles algunos secretos para tener en cuenta en caso de estar planeando su luna de miel o algún viaje de compromiso alla. Y es que, en la ciudad que nunca duerme hay tantas opciones que ir con una lista de recomendaciones, nunca viene mal.
Tomen este post no como una guía turística, sino como un pequeño as bajo la manga al momento de definir una salida especial en medio del viaje, a un lugar no tan turístico y que te haga sentir como un local (son todas recomendaciones gastronómicas).

Mi primer consejo es que, si van a Nueva York, se pueden perder la posibilidad de comer un buen brunch. Para los locales, arranca pasado el medio día y termina en lo que para nosotros es un horario de afters, trago va y copa viene.

Uno de mis preferidos en el rubro es sin dudas Sarabeth’s. Hay varios por toda la ciudad. Su fundadora, Sarabeth, es una famosa chef con numerosos premios y escritora de libros de cocina. La oferta es muy variada, desde facturas bien calóricas hasta los mejores yogures con fruta.

El segundo es Lafayette, para sentirse un chiquitín en París, pero en Nueva York. No dejen de probar la croissant de queso y de chusmear la carta de vinos!

Aprovechando que los días estaban para estar al aire libre, una amiga me recomendó que no me pierda de conocer Hudson Clearwater. Sin dudas, ahora yo no puedo dejar de recomendarles sentarse a almorzar en su terraza, eso si, reservar con anticipación!

Para ser justa, como ya mencioné uno francés, les recomiendo uno italiano, Santina. Su punto fuerte es el pescado y las verduras, eso sí, cocinadas a modo de la cocina tradicional de Italia

Para algo más al paso, pero sin perder lo especial les recomiendo Café Cluny y Bubby’s la carta es inmensa, incluyendo hamburguesas muy ricas y los precios más que recomendables.

Y, si además de la comida, son como yo, apasionados de la arquitectura y el diseño no se pierdan ABC Kitchen.

Ya para cenar, Nueva York está lleno de locales con buena comida y un montón de ambiente, luz más tenue y música más alta, especiales para una cena de despedida de soltera, como STK, Bagatelle, de cocina francesa, o Catch.

 

Algo genial de esta ciudad, es la posibilidad de probar cocina internacional de mucha calidad. Ya que en Nueva York lo que probas es generalmente preparado por un nativo de la bandera de ese restaurant, algo de lo maravilloso de esta ciudad es su variedad cultural y racial y eso se percibe en todos los ámbitos, desde la moda a la gastronomía. Por ejemplo les nombro a Agern, un danés riquísimo.

Nobu, de cocina japonesa de una calidad altísima y que hacen arte al presentar los platos. Además, me encanta la barra donde puedes ver los alimentos.

Por último, si lo que buscan es una experiencia de lujo, porque hay algo que acontecer (una propuesta de matrimonio quizás?) les recomiendo Nello, en el Upper East, muy caro pero vale la pena.

Bueno, este es un pequeño resumen de mis preferidos, para momentos épicos del viaje. Entiendo que en los viajes a veces se busca economizar y ahorrar en las salidas, pero siendo viajes especiales, y momentos únicos, vale la pena tirar la casa por la ventana en una salida y celebrar!

Así que ya saben, si van a Nueva York, vale un día sacarse las zapas y ponerse unos lindos zapatos (aunque no sean Manolos) y disfrutar la vida.

 

Besos!

Sofi